Las maras españolas


Cada cierto tiempo nos enteramos de la existencia en El Salvador, Honduras y Guatemala de las conocidas como maras, pandillas de jóvenes que hacen de la violencia su forma de vida. Lo mismo que algunos de los integrantes de las peñas Frente Atlético y Riazor Blues. Esgrimen el absurdo argumento de compartir ideales, pero no son otra cosa que vulgares fascistas. Lamento sinceramente la muerte de Romero Taboada, pero era cuestión de tiempo que un suceso tan luctuoso como este aconteciera. Y pidamos prudencia a aquellos que culpan a la policía de no impedir batallas campales como la ocurrida a orillas del Manzanares. A los ultras les sobran medios para citarse y darse de garrotazos al más puro estilo goyesco, sin que las fuerzas de seguridad puedan impedirlo. Gran parte de la culpa se debe a la nula colaboración de los clubes a la hora de informar a los garantes del orden público de los movimientos de sus hinchas más radicales. Pero les interesa que se desplacen con el equipo. Animan más que nadie, y eso es lo que importa. Lo de las barras de hierro y navajas son cosas que pasan. Que haya una viuda y dos huérfanos más en este país no va con ellos. Su única obligación es echarle la culpa a los otros y decretar un minuto de silencio. Con eso cumplen hasta la siguiente tragedia.

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