Ideas grandes


En contra de lo que tantos vaticinaron, la caída del muro de Berlín no supuso un triunfo del modelo occidental y de la democracia, sino más bien su crisis, la puesta en evidencia de una falta de identidad, de ideas y de líderes en un contexto mucho más complejo que el anterior: el del blanco y negro y los dos bloques de la guerra fría. Se habla de crisis de la democracia por todas partes, y me parece que esa crisis se debe al intento de mantener la simplificación dualista en un mundo casi completamente distinto, que necesita menos simplificación y más interpretación. Pero la interpretación de calidad no abunda, sino la otra, la atrincherada, la de buenos y malos, la tabernaria, la de aquellos que escriben para quedar bien.

Como es lógico, el mal se ha contagiado a la política, de la que han desaparecido aquellos personajes a los que solíamos llamar «hombres de Estado», líderes fuertes y a la vez, profundos conocedores de las habilidades y recursos del juego político nacional o internacional. Pero, sobre todo, hombres y mujeres que pensaban más allá y ofrecían ideas grandes. A veces resulta difícil distinguir las ofertas de los partidos, tan chatas todas, tan pegadas a lo económico, a lo inmediato, tan sin grandeza. Buen caldo de cultivo para los utópicos, como ha sucedido siempre a lo largo de la historia.

El mundo entra en otra era y necesitamos intérpretes y escritores que sepan recomponer nuestra narrativa deshilachada. Por eso me alegró tanto que los Premios Fernández-Latorre distinguieran este año a Barreiro Rivas, que escribe hurgando en lo complejo, sin reducirlo a una simplificación empobrecedora en la que caben todos los odios y ninguna solución.

www.vagonbar.com

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
19 votos
Tags

Ideas grandes