No son una pandilla

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Entre el deseo y la realidad hay una encuesta. La frase vale para aclarar que la respuesta que los ciudadanos, en caliente, están dando sobre qué piensan hacer con su voto dentro de un año puede verse matizada. Matizada, no muy matizada como creen los fans del bipartidismo. A Podemos lo bajarían de ese cielo que quieren tomar al asalto (las palabras las carga el diablo), según los defensores del sistema, el miedo (pánico) al cambio (y con ellos qué). Piensan que, cuando se aproxime la hora, solo va a consistir en pinchar el globo de Podemos a base de agitar el bolivarismo (ese fantasma de Chávez con el que habla Maduro), las nacionalizaciones o la ambigüedad con ETA. Pero, ojo, Podemos no es una pandilla. Cada vez que PP y PSOE van por ahí se equivocan. Pablo Iglesias y sus compañeros son expertos en política. Y ya lo han demostrado. Huyen de las municipales para no distraerse de la batalla a dar, que es el Congreso y la Moncloa. Ahora escapan de Venezuela y prefieren fijar sus querencias con Bolivia y Ecuador, que van bastante mejor. Saben que, en política, el que marca la agenda gana. Y aún son ellos los que marcan la agenda con sus verdades del barquero. Con nosotros no habría corrupción, dicha la frase quién demuestra que no es verdad arropados como están por su condición virgen. ¿Cómo le sienta a un funcionario (enfermero, bibliotecario, profesor...) saber que el Estado les quitó una extra para ahorrar un dinero que nos tenía que salvar a todos y que son millones los que corren por las alcantarillas de la corrupción? Las encuestas se matizarán, pero la identificación que Podemos está logrando fijar en el titular de que la transición fue una transacción de la que se beneficiaron PP y PSOE lleva, de momento, al bipartidismo a toriles.