La casta cruza fronteras


España se ajustaba el corsé y el público del teatro aplaudía. Apenas podía respirar. ¡Pero qué cintura! Por encima del programa electoral estaban las exigencias exteriores. El Wall Street Journal y el Financial Times bendecían los recortes del Gobierno español. Los miembros del Ejecutivo de Rajoy exhibían los halagos como un estudiante que ondeara al viento una papeleta coronada por una matrícula de honor. Hemos sido niños buenos. Un ejemplo para otros hermanos descarriados de Europa. Marca España. Pero se estaba segando por abajo y no se podaba por arriba, dejando a su libre albedrío esas ramas pequeñas que brotan de las principales, que solo consumen savia y hacen menguar el fruto. Literalmente, los chupones. Por lo tanto, las tablas de la ley del norte se han cumplido a medias. Y ahora que las instituciones supuran corrupción, algunos de los Viejos Testamentos de la política y las finanzas cargan contra el Gobierno porque «pedir perdón no borra los escándalos». Cuentan algunos maledicentes que Mariano Rajoy lee más los periódicos extranjeros que los españoles (salvo una excepción deportiva). Quizás así se haya desayunado estos días con varias collejas y con noticias del auge de Podemos. Y en paralelo. Los oráculos que señalaban Cataluña como la nube negra en el horizonte español ahora apuntan hacia «un partido radical» (Newsweek), «un académico con coleta que sacude España» (CNBC), un grupo con «paralelismos con la Syriza» (Bloomberg). ¿Quién iba a decir que el término casta iba a llegar al Financial Times de forma literal? Pero cuidado. Porque la casta ha cruzado fronteras. Y a la prima de riesgo no van a gustarle los hijos de la ira.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
38 votos

La casta cruza fronteras