Echemos

Enrique Clemente Navarro
Enrique Clemente LA MIRADA

OPINIÓN

03 nov 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

Se lo han puesto muy fácil. Con unos mensajes tan simples como eficaces, sin programa de gobierno, algunas propuestas utópicas que van matizando y una excelente estrategia de comunicación, desarrollada sobre todo en los platós de televisión, convertidos en el centro de la política-espectáculo, Podemos está ya en condiciones de ganar las elecciones. De momento, su política está hecha de eslóganes maniqueos como la gente frente a la casta, ni de izquierdas ni de derechas, los de abajo contra los de arriba, decencia en lugar de corrupción. Su demoledor diagnóstico de la situación, que ahora todos dicen compartir, no significa ni mucho menos que posean las soluciones. Pero les basta y les sobra. Su fuerza son los otros, el PP y el PSOE, que deberían preguntarse qué han hecho tan mal para que en menos de un año de vida se haya convertido en la primera o segunda fuerza política, aunque algunas encuestas destilen un sospechoso tufo de alentar el voto del miedo, la única forma de frenar el tsunami. En lugar de hacer autocrítica y analizar las razones de su auge, presos del pánico, braman contra su populismo, sus conexiones bolivarianas e iraníes, su ambigüedad con ETA o las medidas económicas que proponen. ¿Si son tan nocivos, por qué atraen a tantos votantes de todos los ámbitos? La indignación, el cabreo con el bipartidismo y un sistema carcomido por la corrupción lo explican en gran parte. En este país, políticos de distinto signo han robado hasta ayer mismo, mientras la ciudadanía soporta los efectos de la crisis y los recortes, se disparan la exclusión y la pobreza y sigue habiendo 5,4 millones de parados. La operación Púnica y las tarjetas negras le han proporcionado los últimos sacos llenos de votos. Podemos equivale hoy a Echemos.