Cuentos de corrupción


Suena todo a demasiado viejo. A ya visto, leído y escuchado. Rajoy anunciando medidas de transparencia y buen gobierno, casi una antítesis de estos gobiernos, y Rajoy negándose a comparecer ante el Congreso. Feijoo proclamando que «nos sumarios non hai amigos nin inimigos» y Feijoo aclarando que a un tal Gerardo Crespo le dieron muchísimos más besos los del bipartito. Feijoo esquivando crear una comisión de investigación sobre un fantástico caso de corrupción que ha dejado a los gallegos sin veinte millones de euros. Rajoy y Feijoo pidiendo perdón. Así transcurre el tiempo. Apenas se han atrevido a romper unos cuantos carnés del partido y, claro, la confianza de millones de personas. Estamos dentro de un cuento de corrupción con final infeliz. Érase una vez, en un país condenado sin haber cometido delito alguno, unos políticos pidiendo periódicamente perdón, y nada más. Fin.

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Cuentos de corrupción