Los votos del ébola

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Entre el miedo y el pánico hay un espacio (tiene que haberlo). Un territorio menos hostil, donde ondea la enseña del sentido común, sobre todo cuando hablamos de lo más importante para el ser humano: la salud. Menos información solo trae sombra, oscuridad que genera miedo. Demasiada información también es desastrosa. Un exceso de datos provoca el pánico, lo último que le hace falta a la dañada marca España. Pero la luz justa es lo único que traería claridad a este ébola que, para empezar, se nos podría haber ido seis días de las manos, los que se tardó en aislar a la auxiliar de enfermería. Lo fácil es echarle la culpa a ella. Lo fácil es decir que hubo un error en unos protocolos seguros y zanjar así la escasa (casi ausente) explicación del Gobierno (una ministra descabalada). Lo fácil es que la oposición pida cabezas y aproveche para exhibir la tijera brutal de los recortes. Pero, entre ese defecto de palabras y ese exceso de revancha, necesitamos ya una explicación justa, una habitación limpia y aislada, no una zorrera, en la que el humo no deja ver nada. Lo que menos precisamos ahora es una loca guerra entre unos y otros para cosechar los votos del ébola. Hemos abierto el informativo de la CNN. No nos lo podemos permitir. Queremos rigor en el diagnóstico.