Al borde


D emasiado hablar de bordes. De fronteras. De límites. Demasiado tiempo perdido. Correr por un filo corta. Después del borde está el precipicio. Demasiados juegos de palabras. Para unos, la guerra de la sucesión (la casa Borbón contra la casa Austria). Para otros, la guerra de la secesión, el asedio de Barcelona, la aniquilación de los países catalanes. ¿Y qué se hace cuando en un matrimonio uno no quiere seguir casado?, dicen. Pero ¿hablamos de un matrimonio o de un Estado con una Constitución que se aprobó por todos los españoles en el 78?, contestan. Demasiados números. Para unos, Cataluña fue una de las autonomías, tras Canarias, Andalucía y Murcia, que más apoyó esa Constitución que ahora no vale. Un porcentaje de votos superior incluso al de Madrid. Pero, para los otros, ya no estamos en 1978. Las normas se negocian y se renegocian. Hay que preguntar al pueblo del 2014, que no tiene nada que ver con el del 78. Según el historiador al que leas, la Historia es catalana y del mártir y conseller en cap Casanova con la bandera de santa Eulalia que se vitorea en la Diada, aunque él murió mucho después, no en el asalto de Barcelona. Y para otros historiadores, Barcelona solo fue un condado anexionado por la entonces Corona de Aragón. Demasiada confusión, solo es ruido.

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