Triplete

Beatriz Pallas ENCADENADOS

OPINIÓN

Atribuyen muchos el ascenso de Pablo Iglesias a su condición de tertuliano, al poder de la pantalla para transformar la realidad. La lectura, según esa teoría, no es difícil: hay que salir más en la tele para que la gente te vote. Con esa premisa, Pedro Sánchez abrió esta semana su campaña de promoción con un triplete en programas de entretenimiento. A diferencia del líder de Podemos, pródigo en el debate político, el socialista ha echado sus redes a pescar en otros caladeros.

Primero, con su llamada a Sálvame y, horas más tarde, en El hormiguero. Hoy cierra su semana fantástica estrenando tapizado en el sofá de Risto. De sus apariciones, incluida la entrevista de la semana pasada con Gloria Lomana, la más ruidosa ha sido su intervención en off en Telecinco. Fueron largos minutos de silencio, con la cámara enfocando a un presentador que hablaba por el móvil y trasladaba al espectador un par de frases de su interlocutor, al que se escuchaba de fondo. Fue, se supone, una llamada espontánea para interceder por el alcalde de Tordesillas. Lo que trasciende, sin embargo, es la escena en la que Jorge Javier pone en práctica su faceta como actor y cambia en directo su voto. ¿Cuánto vale en términos publicitarios que el presentador del programa de mayor audiencia de la tarde le brinde a tu partido una oportunidad?