Velocidades

Mariluz Ferreiro A MI BOLA

OPINIÓN

12 sep 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Es como aplicar el ojo de halcón de las pistas de tenis a las carreteras. Tráfico ha ajustado el margen de los radares. Lo ha estrechado. Ya no hay tantos kilómetros por hora de gracia. Más precisión para la DGT y menos refugio para el pedal del acelerador. El mundo es una revisión constante. Atendiendo a este espíritu de readaptación, quizás también habría que retocar los límites que se han fijado para determinados tramos. Limar la velocidad en esas vías por las que pululan peatones y comparten asfalto coches que circulan a 80 kilómetros por hora con otros que buscan dónde aparcar porque al lado hay un hospital, un centro comercial, un recinto ferial... Y sería conveniente aceptar la tozuda realidad que se impone en algunas rectas casi desérticas en las que la prohibición de 50 condena a un coche solitario a moverse prácticamente a cámara lenta. Paradojas viarias que podrían evitarse.