Los mercados de mejillón gallego han sufrido profundas transformaciones. Si en los años finales del siglo XX la prevalencia del destino era el mejillón para industria, con más del sesenta por ciento de producción destinado a la conserva y cocederos, en el 2007 el destino se repartía por mitades entre lo destinado al fresco y a la industria, y en la actualidad 2013 - la situación se invirtió: al fresco se destinan las dos terceras partes de la producción y a la industria apenas la tercera parte, que en dicho año supuso tan solo unas 60.000 toneladas de mejillón, muy lejos de las más de cien mil que procesaba a comienzos del siglo.
En este cambio de industria a fresco jugó un papel preponderante la política comercial de las grandes cadenas de distribución, que incorporaron el mejillón a su oferta, pero también incidieron los cambios en las importaciones del chorito chileno. Cambios en el tipo de producto importado: bajando las ocho mil toneladas importadas de chorito congelado en el año 2005 a tan solo 1.600 del pasado año, mientras que en el mismo período las conservas tradicionales pasaron de 800 a más de 3.000, y las conservas no herméticas, de 900 a casi 12.000 toneladas. Las importaciones chilenas pasaron de incidir en un producto de menor valor añadido, como el mejillón congelado, a otros de mayor valor y con incidencia en la producción industrial española, lo que podría explicar la menor capacidad de procesado del mejillón destinado a industria, por más que la exportación española de mejillón congelado se haya duplicado alcanzando las 9.000 toneladas en el 2013, mientras las de conservas se mantenían en algo más de mil toneladas.
Contrariamente a lo que algunos afirman, los cierres por toxicidad pueden afectar a todo el sector mejillonero. Por ello uno entiende que todos se sientan afectados en sus intereses cuando los cierres de extracción se prolongan en el tiempo o en el espacio. Sin embargo, la incidencia es desigual, pues mientras para los integrantes mayoritarios del sector mejillonero -los bateeiros- el impacto afecta a la totalidad de su actividad y también al ciclo de producción siguiente, para otros como las depuradoras puede ser total o parcial si comercializan solo mejillón o también otros moluscos. En el caso de las conservas tradicionales, e incluso las no herméticas, dicha incidencia estará condicionada por lo que el mejillón supone en su volumen de negocio, o incluso por el stock previamente almacenado.
La conserva tradicional sigue siendo la referencia en la transformación del mejillón, particularmente como organización empresarial, por más que la realidad del mejillón y sus mercados haya cambiado profundamente. En cualquier caso, las mareas rojas y su gestión son el gran elemento perturbador del sector mejillonero gallego, debilitándolo frente a la competencia en sus mercados del producto foráneo, particularmente chileno, y distorsionando las rentabilidades propias. Por más que estas, obviamente, no solo sean función de las toxinas y su control.