La insoportable levedad del ser

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño A CONTRACORRIENTE

OPINIÓN

19 ago 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Acabábamos de dar cuenta de unos suculentos calamares encebollados en un espléndido restaurante al borde de la interminable playa de Laredo, en Cantabria. Y entonces, entre las risas del café y la esperanza de un buen chupito, sucedió. Aquella elegante mujer me dijo algo que ha roto mi firme promesa de no contribuir con un artículo más al gallináceo griterío que centra obsesivamente su atención en Podemos y en su líder, Pablo Iglesias, como si no hubiera más tema para la columna veraniega. «Me encanta escucharle y estoy de acuerdo en todo lo que dice». La frase, escuchada hasta la saciedad en los últimos meses en boca de gentes de todo pelaje, no habría suscitado mi interés si no fuera porque la persona que así me describía sus impresiones sobre Pablo Iglesias es la esposa de un altísimo cargo de uno de los mayores bancos de España. Una mujer casada con alguien que ingresa anualmente en su cuenta corriente varios millones de euros gracias a su merecido sueldo y sus acertadas inversiones. Lo fascinante es que mi interlocutora no era la clásica mujer objeto que suele acompañar a un millonario, sino una persona inteligente y con criterio propio.

Antes de adentrarme en las procelosas aguas de la conversación sugerida, reflexioné durante lo que a mí me parecieron unos segundos, preguntándome a mí mismo si esa mujer sería o no consciente de hasta qué punto cambiaría su vida y la de toda su familia en el caso de que Pablo Iglesias y Podemos se convirtieran en el líder y el partido de Gobierno que aseguran querer llegar a ser. Si comprendía de manera cabal que el mundo en el que ha transcurrido toda su existencia hasta este momento dejaría de existir para convertirse en otro, mejor o peor, en caso de que ese político que tanto la fascina alcanzara algún día el poder y la capacidad de cambiar las leyes.

Tras admitir que Pablo Iglesias es, en efecto, un personaje fascinante, ocultando, eso sí, que por motivos muy distintos para mí de los que pueda esgrimir ella, le pregunté si conocía el programa electoral con el que Podemos se ha presentado a las elecciones. Y, para mi sorpresa, respondió afirmativamente, aunque luego apenas pudo recitar dos o tres tópicos sobre la casta o los elevadísimos sueldos de los políticos.

Terminé de comprender entonces un fenómeno que hace poco resultaba para mí inextricable. Cómo es posible que en un país en el que la inmensa mayoría se sitúa en el centro-izquierda o centro-derecha, una fuerza como Podemos pueda aspirar, según los sondeos, a ocupar en torno a los sesenta escaños e incluso supere al PSOE en intención directa de voto. Concluí, y concluyo ahora, que gran parte de quienes declaran apoyar a ese partido o simpatizar con sus propuestas, desconocen por completo su ideario. Y caigo en la cuenta de que, como ya sugirió Milan Kundera, el flujo desbocado de información, verdadera o falsa, conduce inevitablemente al enamoramiento. Esa es la insoportable levedad del ser.