La chica que derritió a Bogie

M. Anxo Fernández OBITUARIO

OPINIÓN

14 ago 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Aunque por derecho propio en el firmamento de Hollywood, en donde debutó con tan solo 20 años, tampoco evitamos el tópico si decimos que derritió a uno de los corazones más duros del cine, al mítico Humphrey Bogart, que entonces tenía 45 años y se la llevó al huerto? Claro que, Lauren Bacall, judía del Bronx, no era una tonta y llegaba con una activa carrera de actriz de teatro y modelo antes de coger un avión y plantarse en Los Ángeles, en la oficina de Howard Hawks, que solo quería de ella su historial. Una vez allí, Hawks descubrió horrorizado que, aquella «cría con una falda de gabardina y un jersey, hablaba con voz aguda, un poco nasal». Intentó convencerla de regresar a casa, pero ella se pasó cuatro meses leyendo en voz alta el novelón La túnica sagrada, en las colinas de Mulholland Drive? Acabó rodando Tener y no tener (1944) junto a Bogart. Ella era la Flaca y él, Harry Morgan.

Memorable el diálogo: «¿Sabes silbar, verdad? Solo juntas los labios y soplas», que ella suelta, ahora con voz ronca? Recordaba Hawks que fue flechazo al instante: «Cuando dos personas se están enamorando, no son difíciles de manejar». Aquela relación duró hasta enero de 1957, cuando Bogart emitió su último suspiro. Su «nena» se quedaba sola. A su Bogie y a sus últimas semanas dedica Bacall las mejores páginas de su estupenda autobiografía Por mí misma (Ultramar, 1979). Fue con Bogie como plantó cara, junto a otros famosos, al lunático senador «cazacomunistas» McCarthy, manifestándose en Washington, en una foto que recorrió al mundo. Claro que rehízo su vida, pero su carrera tomaría registros de secundaria de lujo, como cuando acompañó a un también gravemente enfermo John Wayne en su despedida, el wéstern El último pistolero (1976). Su adiós al cine fue con el olvidable drama The Forger (2012) y para siempre será la chica que fascinó a Bogart, y puede que, ciertamente, la última estrella de Hollywood.