El «molt honorable» defraudador


No hay derecho. Todos contra Pujol. Todos al unísono contra un venerable anciano al que no le perdonamos su sinceridad y arrepentimiento. En la recta final de su vida el molt honorable tuvo la debilidad de confesar que él también usa los paraísos fiscales, que para eso están, y ahí empezó su calvario. Total, por hacer lo que hacen la mayoría de los afortunados de este país, que es llevarse fuera los posibles. Con la particularidad de que los demás lo niegan, mientras el ex president mostró su abatimiento público.

Estamos cansados de que nadie acepte sus debilidades. A uno lo pillan esnifando cocaína comprada con dineros de todos y te lo niega aunque tenga las fosas nasales más blancas que la leche entera sin lactosa. A otro lo sorprenden enviando SMS al amigo Luis para que resista y no se venga abajo y dice no conocerlo ni en fotografía. Y así, uno tras otro. Pero Pujol no. Pujol es un señor honorable a quien debemos de estarle agradecidos de por vida. Porque nos abrió los ojos y supimos que desde los tiempos de Adán y Eva nos pasamos la vida atacando a los catalanes y porque nos demostró cómo España roba a Cataluña sin misericordia alguna. Y porque además nos impartió grandes lecciones de ética y decoro.

Pero olvidamos pronto. En este país nuestro, lo que se dice agradecidos no somos. Más bien al contrario. Convertimos en diana a quien se sincera y arrepiente y a quien ayuda a sus hijos como buen padre. Todo por una pequeña mentirijilla. Decir que los españoles estafamos a Cataluña. No. Quien estafa es él. A Cataluña, a España, a usted y a mí. El molt honorable defraudador.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
67 votos

El «molt honorable» defraudador