¿Quién explota a Cataluña?

X. Álvarez Corbacho LÍNEA ABIERTA

OPINIÓN

29 jul 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Jordi Pujol ha gobernado Cataluña durante 23 años y ha defraudado a la Hacienda pública durante 34. Él quería regularizar la situación de la herencia paterna -dice-, pero no encontraba el momento oportuno. Los fondos quedaron a disposición de su mujer e hijos; se gestionaron por un amigo primero y por un hijo después. También ignoró las tres amnistías fiscales. Pujol silencia todavía la cuantía de la herencia, el nombre del amigo gestor y qué hijo es responsable de la gestión directa de esos fondos en la actualidad.

Jordi Pujol asume todas las responsabilidades tributarias y judiciales y pide perdón a los ciudadanos. Pero él sabe que las democracias solventes no funcionan así. Que prometió o juró cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes, y no lo hizo. Que su actividad política se asentó en una gran mentira. Que su fraude a la Hacienda pública es delito reiterado si los rendimientos proceden de la herencia que un medio de comunicación estimó en 137 millones de euros. Que así quiebra la justicia, la democracia y el progreso. Que utilizar el argumento de padre atemorizado por los recuerdos de la Guerra Civil, por las incertidumbres de la transición y porque el hijo desea ser político antes que empresario, puede incluso enternecer si Pujol no fuera autoridad máxima para exigir a los catalanes que cumplan sus obligaciones tributarias. Porque es difícil ser defraudador fiscal y buscar en el sentimiento ajeno el perdón ciudadano.

¿Y qué dicen ahora los políticos y ciudadanos? Las respuestas no tienen desperdicio. Artur Mas separa la herencia no declarada de la política; insiste en que la declaración de Pujol es asunto privado que nada tiene que ver con Convergencia Democrática y con el Gobierno de la Generalitat. El PP afirma que la confesión de Pujol es un engaño prolongado. El PSC insiste en que las declaraciones de Pujol no pueden ser calificadas como ataque a Cataluña o como asunto privado, según conveniencia. Esquerra Republicana no sabe ni contesta, pero nunca olvida que el ataque a Pujol busca siempre debilitar el proceso soberanista; Ciutadans afirma que tales hechos ponen en cuestión la trayectoria del patriarca durante su etapa como presidente.

Como es fácil advertir, la resistencia a una restauración democrática de verdad, en partidos e instituciones, no cesa ni se cansa. Pero la política es actividad imprescindible para fortalecer la justicia y la civilización. Los ciudadanos debemos ser conscientes de todo ello y ejercer el protagonismo que las urnas y las urgencias exijan. Decía Bernard Shaw que los políticos y los pañales tienen una cosa en común; ambos deben ser sustituidos, de forma rápida o de forma regular, por las mismas razones. Amén.