Un año sin respuestas


Es la primera obligación de los responsables públicos, y no la han cumplido. Responder a todas las preguntas, las veces que haga falta. Cumplir con quienes ya no cumplirán más años, porque su cuenta se detuvo en una curva. Galicia sí respondió con su cariño -«Grazas, pobo de Galicia, por secar as nosas bágoas», se escuchó ayer en Santiago-, pero nadie pudo dar las gracias porque sus preguntas fueran atendidas. Hace un año que gritan ¿por qué?, pero solo hay silencio. Por un día, por tantas vidas truncadas, la clase política debería ponerse a la altura de los héroes de Angrois, a la altura de la extraordinaria gente corriente. Y responder.

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Un año sin respuestas