El dilema de Abbas


La grave confrontación bélica entre Israel y Hamás nos induce a pensar cómo es posible que un movimiento islámico que gobierna en Gaza pueda entrar en guerra abierta con un país tan poderoso (potencia nuclear) como es Israel. Mientras los palestinos han lanzado hasta la fecha mas de 80 cohetes de largo alcance, que llegaron a las inmediaciones de Tel Aviv y Jerusalén, el Gobierno israelí ha empleado la aviación sobre más de 150 objetivos en Gaza y tiene preparado su Ejército para invadir el territorio palestino. Sin entrar en las razones de unos y otros, esta situación perjudica a la paz y diálogo pedidos por el papa Francisco hace unos días y, sobre todo, a la población civil, que vive en Gaza en condiciones precarias. El reto de Hamás es llegar a la tercera intifada, que supone la lucha de David contra Goliat. Esto abriría otro foco de guerra en Oriente Próximo, con lo que los yihadistas verían consolidada su lucha, favoreciendo la implantación del Estado islámico no lejos de allí, en Irak y Siria. Por otro lado, el Gobierno de Palestina en Cisjordania, liderado por el presidente Abbas, que ofreció a Hamás formar parte de su Gobierno, ahora ha quedado en mala situación y tendrá que tomar partido en esta lucha, con el dilema de apoyar a Hamás o volver a separarse de ellos, pues va en ello el prestigio ganado en el exterior para resolver el conflicto y formar el Estado de Palestina, que parece que no interesa ni a Hamás ni a Israel.

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