El orgullo gay


Un año más la fiesta del orgullo gay ha sido un éxito de reivindicación de libertad sexual, de solidaridad y de salud económica. En tiempos de cruda crisis, comencemos por la economía. La fiesta deja en Madrid 110 millones de euros, que alivian las arcas de, principalmente, hoteles y restaurantes. Un millón de personas, según los convocantes que, en estos casos, nunca suelen quedarse cortos en sus cifras, asistió a la manifestación estatal del orgullo LGTB -lesbianas, gays, transexuales y bisexuales- del 2014. Treinta carrozas recorrieron Madrid desde la ronda de Atocha hasta la plaza de Colón. Esta fiesta, creada en su día para reivindicar los derechos de homosexuales -hombres y mujeres-, transexuales -el colectivo todavía ahora más oprimido: por ejemplo, ¿cuántos transexuales adolescentes siguen viviendo auténticos infiernos?- y bisexuales, hoy es más reivindicativa que nunca. La fiesta del orgullo gay quiere dar voz a todos los homosexuales, transexuales y bisexuales oprimidos del mundo. Como ha recordado Boti G. Rodrigo, presidenta de FELGTB, en 80 países ser lesbiana, gay, transexual o bisexual tiene pena de cárcel. En 10 países la pena es de muerte. La neurociencia ya defiende que la orientación sexual -sea heterosexual, homosexual o transexual- nos viene marcada desde nuestra vida uterina. La homofobia -o la heterofobia, que también la hay- es propia de sujetos afectados de un grave subdesarrollo cerebral. También dicen los psicólogos que, a mayor grado de homofobia, más deseo reprimido de ejercer la homosexualidad.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
11 votos

El orgullo gay