¿Lechugas o lechuzas?

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

En mayo el Gobierno se metió en el lío del prime time de las televisiones, que cada vez se estira más y los minutos de oro son de madrugada. Veníamos del lío del programa de los talentos infantiles de la canción, o sea, de los pollitos de oro, que provocó que miles de escolares fuesen al colegio al día siguiente muertos de sueño. Pero citando a los pollos es fácil recurrir a la gran pregunta: ¿Qué es primero, el huevo o la gallina? ¿Las televisiones programan tarde porque los españoles se acuestan tarde o los españoles se acuestan tarde por culpa de las televisiones? Está claro que España jamás ha armonizado sus horarios con el resto de Europa. Se puede leer como una desventaja o como una ventaja. Un millón de veces nos han pedido que cambiemos, pero una de las máximas que se aprenden con el tiempo es que la gente no cambia. En este país somos más lechuzas que lechugas. O sea, somos más de estirar el día hacia la noche y no de levantarnos frescos como lechugas. No es muy sano, pero es una de las claves por las que los extranjeros disfrutan tanto en este lugar. ¿Qué prefiere ser usted, una lechuza o un lechuguino? Como siempre, en el justo medio, está el fiel de la balanza.