No son de izquierdas, son de enfrente


Cuando Podemos reunió a un millón doscientas mil personas en las elecciones europeas, marcó tres millones doscientas mil para las próximas elecciones generales. Este dato es un producto de nuestro análisis cuantitativo histórico y comparado entre ámbitos territoriales y tipos de elección, y lo han confirmado al menos dos encuestas.

Sucede que los creadores de opinión atribuyen a estos más de tres millones de votantes potenciales de Podemos las características de la organización, que determinan por su programa y por los currículos de los promotores. No es así. La encuesta de Sondaxe nos dijo que dos de cada diez votantes de Podemos en Galicia proceden del PP y estos no son de izquierdas, ni radicales, ni populistas, ni chavistas, que es como califican los medios la propuesta para llevarla al extremo izquierdo del sistema. Un lado, el izquierdo, en el que, además, parecen sentirse cómodos los de Pablo Iglesias.

Se equivocarían. El espacio electoral es nuevo y son los electores los que lo dotan de características, y no al revés. Es decir, Podemos tiene ante sí el reto de permanecer en el sitio considerando que estos votantes no son de izquierdas sino de enfrente y han llegado de todas partes para echarlos a todos, no al rey que puede incluso permanecer si propicia la perestroika, porque la gente lo refrendaría. Luego deberían ser como la gente que les ha votado que no es de izquierdas sino de enfrente. Ahí está la mayoría emergente que rompe con la España de los castillos, lideran y le ganan al sistema. Podemos tendrá éxito electoral si es capaz de permanecer hasta el final enfrente, como el M5E en Italia o Syriza en Grecia. Y si no es capaz, la demanda es tan potente que aparecerá cualquier otra organización que tenga claro que IU/ICV y PSOE forman parte de lo que ellos llaman la casta.

Luego una cosa es por qué se han juntado estos electores, en qué se parecen, dónde están, de dónde vienen o cuántos son; y otra es por qué han elegido una oferta entre tres en un evento determinado. Es decir, la gente prefirió a Pablo Iglesias (Podemos) y no a Hervé Falciani (Partido X) ni a Elpidio Silva (Movimiento Red); esos electores votaban lo mismo pero eligieron masivamente una oferta. Pensamos que no había color aunque no lo supiéramos. Cuando se hicieron las primeras encuestas apareció Pablo Iglesias con un 50 % de notoriedad media que es más por ejemplo que Alfred Bosch o algo menos que Cayo Lara. Pero, además, el CIS les asignó un eurodiputado y los medios promocionaron a esta oferta y no a las otras.

El CIS situó a Podemos dentro del Parlamento Europeo y esto pudo ser determinante de su éxito. No discutimos la estimación pero nos enseña algo. La promoción de Podemos no dividió el espacio de la izquierda, que es un beneficio indirecto que podían esperar en el PP para asegurar su victoria sobre el PSOE. Progresó en la segunda semana de la campaña para definir otro espacio que restó votos populares. Como AGE en el 2012 pero más a lo ancho.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
60 votos

No son de izquierdas, son de enfrente