Los mordiscos de Luis Suárez

Ignacio Bermúdez de Castro
Ignacio Bermúdez de Castro PASOS SIN HUELLAS

OPINIÓN

27 jun 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

No pretendo restar protagonismo a psicólogos y psiquiatras respecto a sus explicaciones sobre el por qué de la actitud sobre el terreno de juego de Luis Suárez. Aunque creo que debiera consultarse en primer lugar a los tres codirectores de Atapuerca sobre la posibilidad de que el futbolista sea un ejemplar no evolucionado del Homo antecessor. Sus mordiscos son habituales, por lo que no vale lo del calentón. Tampoco sirve como excusa su difícil infancia. Conozco a cientos de personas nacidas en familias extremadamente conflictivas, y que para nada actúan de una forma tan macarra. Algunas han delinquido para dar de comer a sus hijos, pero no lo hubieran hecho si fuesen ídolos de masas poseedores de cantidades astronómicas de dinero. Esto en el baloncesto no pasa. Ni en el tenis. Ni en el balonmano. El fútbol, opio del pueblo, otorga a alguno de estos deportistas patente de corso para comportarse como les viene en gana. Aunque recurra la sanción de cuatro meses sin poder jugar, el castigo debe ser ejemplar, si bien la selección uruguaya no tiene la culpa. Y respecto a la multa de 82.000 euros, el dinero no es su problema. Una vez terminado el campeonato, deberían retirarle la licencia para practicar este deporte. No olvidemos que si usted o yo mordemos a alguien en la calle nos pueden meter una temporadita a la sombra.