A María Wonenburger, en el recuerdo

M.J. Souto Salorio y A.D. Tarrío Tobar TRIBUNA

OPINIÓN

17 jun 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

E ste pasado fin de semana despedimos a nuestra amiga María Wonenburger. Su alegría, su generosa risa, su optimismo y su sabiduría llenaron de felicidad el tiempo compartido con ella. La ilustre matemática María J. Wonenburger Planells había regresado a su tierra, tras su jubilación prematura en 1983, dejando atrás una fructífera carrera profesional que mereció innumerables reconocimientos y homenajes en los últimos años, tras la publicación en el 2006 de su biografía. Hoy es considerada unánimemente como un ejemplo de superación científica y personal.

Nació en Oleiros en el 1927 y una vez finalizado el bachillerato en el instituto coruñés Eusebio da Guarda, estudió Matemáticas en la Universidad Central de Madrid, donde se licenció en 1950. Poco después, se convirtió en la primera española en obtener una beca Fulbright para realizar estudios de posgrado en Matemáticas. Este hecho la llevó a la Universidad de Yale, donde se doctoró en el 1957 bajo la dirección del destacado matemático Nathan Jacobson. Excepcionalmente, al no serle reconocida su tesis en España, realiza una segunda tesis en Madrid. Tras una breve estancia en nuestro país, obtuvo una beca posdoctoral en Ontario (Canadá) y después se trasladó a Búfalo e Indiana (EE.UU.), donde permaneció como catedrática hasta el año 1983. En esa fecha regresó a España por motivos personales.

Como especialista destacada en la rama del álgebra, María Wonenburger dirigió ocho tesis doctorales y fue autora de numerosas publicaciones científicas en prestigiosas revistas internacionales que aún hoy en día son ampliamente citadas. Entre sus discípulos se encuentran matemáticos de prestigio internacional como Robert Moody y Stephen Berman. Por la importancia de contribuciones científicas como la teoría de Kac-Moody, la riqueza de sus contactos personales con matemáticos de la talla de Rey Pastor, Dieudonné, Jacobson, Coxeter, Zorn o Gian-Carlo Rota y por la repercusión científica de sus trabajos, María Wonenburger fue una figura excepcional, teniendo en cuenta además su condición de mujer y la situación de la matemática española en los años 50.