No voy a hablar de teatro, aunque Galicia también es un país con muchas tablas teatrales. Voy a hablar de las tablas que se deslizan sobre las olas convirtiendo a nuestra costa en un paraíso para el surf. La revista Yes acuñó el término en una portada cuando el tránsito del tren de borrascas a la primavera. Galicia es, en realidad, Galifornia. No tiene nada que envidiarle a California en su relación con los expertos, los amantes y los aficionados al surf. Es la California de Europa. Como nos pasa muchas veces, siempre tardamos en valorar lo propio. Tenemos una línea de playas privilegiada. El viaje de Ribadeo a Tui es un ensueño. Cada vez hay más practicantes del surf, pero sin que todavía se haya visto afectado el plasma de la tranquilidad. Hemos logrado atraer a surfistas de todos los rincones del planeta. Galicia es verde y azul. Y debemos apostar por una naturaleza extraordinaria. El lugar donde Dios posó su mano para descansar y crear con sus dedos las rías. El sitio donde la paleta de colores verde nunca se agota. Interior y costa son mucho más que una postal inanimada. Son postales cada vez más animadas. Apostar por lo propio es apostar por nosotros mismos. Mimemos el privilegio que tenemos.