Un 2 de junio. Festivo, en Italia. Allí le llaman a Juan Carlos I, el rey romano, porque nació en Roma un 5 de enero de 1938. Ayer era festivo en Italia, porque se celebraba la República. Qué casualidad. 39 han sido los años que ha gobernado. Y se va con 76 años de edad, el hombre que ostenta el número 10 en el DNI. El monarca y Rajoy han subrayado que el único camino es Felipe VI. Ni media hora después del anuncio de Rajoy una fuerza parlamentaria como IU ya pedía un referendo para que los españoles votemos para decidir nuestro futuro. En la puerta del Sol, miles de personas gritaban lo mismo: ese referendo, que dará mucho que hablar y que discutir. Pablo Iglesias, el hombre que acuña grafitis con una facilidad y una agilidad alucinantes, soltaba otro de sus refranes: «Si Felipe de Borbón quiere ser jefe de Estado que se presente a unas elecciones». Pero el refranero de toda la vida también dice: los experimentos con gaseosa. Empieza una nueva era. ¿Será la de Felipe VI? De momento, el marco que hay es el de la Constitución. Y las mayorías parlamentarias son evidentes. La pregunta es: ¿Después del resultado de las europeas se puede permitir el bipartidismo pactar sin escuchar a la calle, aunque los números les avalen? ¿No sería una manera de seguir desangrándose? No es el momento de la demagogia. Pero a los ciudadanos, en democracia, hay que escucharles siempre. Si Felipe VI sube al trono, en que haga bien su trabajo estará la respuesta a estas preguntas que ahora mismo, con la ebullición que hay, parecen acertijos. Hay que debatirlo todo y que se pronuncie la mayoría, pero lo único que no nos podemos jugar en este proceso que reclama talento y orden es lo mejor que tiene el ser humano: la paz.