El fútbol, esa ilusión

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

01 jun 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

De Bebeto a Sissoko. De aquel tobillo articulado que parecía a la vez un arma ligera infalible con el gol (Bebeto no tenía un tobillo, tenía una muñeca de ping-pong entre la pierna y el pie) a este Sissoko de físico extraño que conoce los atajos de genio para alfombrar ocasiones de gol, como quien reparte cartones en un bingo. El fútbol, esa ilusión que no llena estómagos de los espectadores, pero que satisface cabezas y hace bombear los corazones. Otra vez Galicia ha disfrutado del balón. En Vigo, a lo grande con un Rafinha maravilla que se ha convertido en su hermano mayor ante los ojos de Balaídos. En A Coruña, con un ascenso en diferido que parecía que no iba a llegar nunca (un poco como la mayoría de los veranos en Galicia). La rivalidad vuelve a estar en Primera, de donde no debe salir. Galicia es un país de primera. Conocimos tiempos de Champions, tanto celestes como blanquiazules. Ahora toca ser realistas, que no tiene nada que ver con ser de la Real Sociedad. Temporada excelente en el sur, ascenso en el norte y ya huele a mundial, a batucada. El fútbol es una de las emociones más fuertes que se pueden tener como espectadores, sin que tu vida esté en juego. Ya sé que es irracional. Pero es que este deporte no entiende de razones. No se puede explicar. Algo se graba en la infancia y sucede en el sitio de mi recreo.