Sin rencor

Beatriz Pallas ENCADENADOS

OPINIÓN

18 may 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

«Perdona siempre a tu enemigo; no hay nada que lo enfurezca más», sentenciaba Oscar Wilde. Contrita y absuelta, llegó Patricia Conde a Mediaset, cadena que había desterrado de sus perspectivas de empleo tras los agravios cometidos en aquel mitificado Sé lo que hicisteis. Las mofas que allí perpetraba a cuenta del Tomate acabaron en una sentencia judicial que prohibió a La Sexta usar imágenes de Telecinco. Pero no hay rencor que dure cien años si hay audiencia de por medio. La penitente hizo acto de arrepentimiento y los de Vasile mostraron indulgencia extendiéndole la alfombra roja hasta el prime time de Cuatro.

La amnistía se teatralizó en pantalla. Jorge Javier, muy versado en liturgias tras oficiar Las bodas de Sálvame, le dio la absolución por sus pecados, aunque con el preceptivo tirón de orejas. Le afeó su pasada costumbre de hablar de los demás, como si él en el Deluxe desentrañara el bosón de Higgs.

Y así, redimida, la presentadora se puso al frente de Ciento y la madre, otro programa de cámara oculta. Si en Inocente, inocente de TVE los famosos eran las víctimas, aquí son los señuelos de las bromas. Pero ni la oferta humorística ni el morbo del regreso parecieron suficientes a los espectadores.