WhatsApp, la vida misma


El responsable de delitos telemáticos de la Guardia Civil pone el ejemplo perfecto: ¿Habría que prohibir los coches porque se producen accidentes, o porque haya irresponsables al volante? Tanto en WhatsApp -lo estamos viendo en el caso de los escolares de Vigo-como en Twitter o Facebook, también se ve, hay imprudentes y delincuentes al teclado, dispuestos a adelantar en línea continua sin importarles que de frente puedan viajar conductores inocentes. Poner con este argumento coto al uso de estas tecnologías no acabará con los delitos, de igual manera que siempre habrá encapuchados asaltando bancos, o crueles navajeros dejando a los adolescentes sin la paga del domingo. Hay quien aprovecha estos sucesos para proclamar «No wasapearás». Es un error del tamaño de Internet. La Red no es como la vida misma. Es la vida misma. Con sus amenazas y peligros, pero sin duda maravillosa. Simplemente, hay que (aprender a) disfrutarla sin dañarse, sin dañar al prójimo.

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