Adiós, Yago


A media tarde, un amigo me envió un wasap: «Se murió Yago Lamela». Me estremecí. Un sinfín de recuerdos se agolparon en mi memoria. Aquellos que lo convirtieron en uno de los mejores atletas españoles de todos los tiempos, sus duelos épicos con Iván Pedroso en el foso de longitud, sus récords... Junto a otros más personales. Los de un crío que con diez años empezaba a correr en Avilés, y se fijaba, imposible no hacerlo, en otro que, solo un año mayor, ya lo ganaba todo: carreras, saltos... Con el que incluso compartiría competiciones, calle contra calle. Nos preguntábamos, ¿llegará? Y llegó, vaya si lo hizo, porque era un fuera de serie. Hasta que las lesiones lo doblegaron y se acabó el deporte. La vida, tirana a veces, no le encontró acomodo. Que la tierra te sea leve, compañero.

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Adiós, Yago