El viajero es lento

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Viajar es una cosa. Y transportarse es otra. Me escriben por un texto en el que apostaba por el tempo, por demorarse en hacer las cosas. Por los trabajos de antaño, aquellas modistas, aquellas recetas de la abuela. Claro que hemos mejorado en muchas cosas. Claro que tenemos más salud, más calidad de vida (o teníamos, según cómo le vaya a cada uno con la maldita crisis), claro que hemos evolucionado con esas autovías que permiten que haya menos accidentes, que las heladas sean menos heladas y que hacen que viajes de Galicia a Madrid con rapidez. Pero también hay un encanto maravilloso, impagable, en perderse. En viajar, insisto, no en transportarse. En volver a las carreteras nacionales para disfrutar de un trayecto muy distinto. Descubrir rincones, coleccionar paisajes, adivinar sabores. Compartirlo todo con quienes te acompañen. ¿No han pensado a veces que hacia dónde van tan rápido, casi sin mirar y admirar? ¿Qué pasaría si se perdiesen y le diesen una oportunidad a esa casa de comidas fuera de rutas? ¿A ese salto de agua que se les quedará en la memoria todo el tiempo? El viajero más lento, no lo duden, lleva razón.