De padres

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Nuestros abuelos casi no podían ni saludar a sus padres (nuestros bisabuelos). Hablo de principios del siglo XX. Nuestros padres trataban de usted a sus padres. El papá, el tuteo, había que ganárselo. Corría el medio siglo. Nosotros a nuestros padres les teníamos respeto, pero siempre les llamamos papá. El acercamiento ya existía. Pero, cuidado, una bronca era una bronca. Me refiero a los años sesenta y setenta. Y ¿qué sucede ahora? Me niego a juzgar. Me limito a contar dos escenas vistas y vividas. Hijo pequeño y padre de hoy. El padre le dice con un mimo tremendo: «Hoy te fuiste al colegio sin darme un beso. Estoy enfadado». Y añade: «¿Qué tal en el colegio? Lo pasaste bien [no dice estudiaste o te portaste bien]. Igual estás muy cansado, mi amor. Pero dame siempre el beso». Otro padre a su hijo de corta edad ya acostándolo: «Te voy a dar cien besos. Eres lo que más quiero del mundo». No busco juzgar. Son frases reales. Solo me pregunto: ¿Es bueno este modelo de papá que adora a su hijo y punto? ¿No habrá un término medio entre la sequedad abrupta y dictatorial de hace un siglo y este pantano enorme de cariño, este humedal de adoración? ¿No hay riesgo de que estos chavales tan adorados tengan un frío tremendo cuando salgan al mundo de ahí fuera, donde, bien lo sabemos, las normas son otras?