06 abr 2014 . Actualizado a las 07:00 h.
Plantean multar a quien haga «un mal uso» de las urgencias. Dios sabe qué significa eso. Se puede multar también a los padres de niños que suspendan alguna asignatura en el cole, por hacer perder tiempo a los profesores. O a quien vaya a juicio y pierda, por consumir recursos judiciales. Multar. Castigar el bolsillo. La poción mágica. La solución total. Generar ciudadanos culpables y atemorizados, en vez de personas maduras y formadas. Amenazar en lugar de educar. Amedrentar en vez de curar. Y, sobre todo, trasladar al paciente -con sus legítimos temores: nadie va a urgencias a pasar la tarde- la responsabilidad de gestionar el sistema. ¿Será por incapacidad?