Aguar la fiesta

Alfredo Vara
Alfredo Vara EL PUENTE

OPINIÓN

Son ganas de aguar la fiesta, subrayan. Con lo bien que empieza a ir todo, gracias a la extraordinaria gestión del equipo de Rajoy. Por fin entramos en vías de crecimiento e incluso varios organismos e instituciones se muestran aun más optimistas que el Gobierno y mejoran en una o dos décimas sus previsiones, el paro registrado empieza a ceder, el sector exportador va como un tiro, el IPC se modera y el déficit público apenas se va a desviar del objetivo marcado por Bruselas.

Con tantos indicadores macroeconómicos positivos, hay quienes, sin embargo, se resisten a aceptar el éxito y pintan negras realidades. Hablan de naves y gradas vacías en empresas otrora punteras y pujantes que colocan a comarcas enteras al borde de la pobreza. De empresas que a pesar de sus elevados beneficios quieren cerrar instalaciones y enviar al paro a cientos de trabajadores. De desahucios que no cesan y dejan a miles de familias en la calle. Del regreso a tiempos pasados con miles de jóvenes emigrando. De la creciente exclusión social, del «gran riesgo de que el aumento progresivo de la desigualdad, en el largo plazo, se convierta en crónico», según el informe de Cáritas que tan poco ha gustado al Gobierno.

Quizá sea, precisamente, porque la pretensión no es aguar la fiesta, sino alertar del riesgo creciente de que la mejora, que afortunadamente existe, se convierta en una isla en la que el derecho de admisión está reservado a un determinado número de afortunados, mientras millones de ciudadanos que en teoría tienen los mismos derechos y hasta hace poco vivían bien, se ven excluidos y borrados del mapa por la propaganda oficial.