El peso es salud. Está claro. No se trata de discutirlo. Pero ojo, las obsesiones no son buenas para la salud. Los expertos lo dicen bien claro: hay que estar bien físicamente, pero siempre hay que tratar de estar bien con uno mismo. El espejo no es el del cuento. No todo está en la apariencia. Después del salvaje tren de borrascas, empiezan a proliferar las personas que quieren hacer milagros con su cuerpo en apenas unos días. Para cuando haya un verano. Y los milagros no existen. Hay muchas anécdotas sobre gente que llega a los gimnasios y enseña una foto de un famoso o una famosa y casi exigen a los monitores: quiero estar rápido como la de la foto. Un estudio señaló que ocho de cada diez españoles fracasan en las dietas. Los motivos son los más normales: la inconstancia, no acudir a un especialista y querer perder muchos kilos en poco tiempo. Con el ejercicio pasa lo mismo. El camino no es el milagro. Y los peligros son los de los incumplidores de dietas: la inconstancia, no aconsejarse de especialistas y no darse tiempo. Para el ejercicio es fundamental ser constante, hacerse un chequeo antes de lanzarse a correr y que te controlen profesionales y no tener prisa en ser como la chica de la foto. La felicidad no la da solo el aspecto. La fórmula no está solo en un espejo.