27 mar 2014 . Actualizado a las 07:00 h.
Pasamos los años más duros de la crisis con una paz social que contrastó con la agitación que vivieron otros países, como Grecia. Cuando parece que ya se ve el final del túnel, surgen unos brotes de violencia inexplicables. Pero parece claro que sus actores no son las víctimas de la crisis, sino neorrevolucionarios que pretenden pescar en río revuelto. A estos habrá que combatirlos, con la fuerza y, sobre todo, con la inteligencia.