En el limbo de las imágenes


Agustín Fernández Mallo, sí, el del proyecto literario Nocilla, ha vuelto a zancadas. En Limbo, su nuevo trabajo, está toda la poesía de sus imágenes que se multiplican hasta el infinito y más allá («un cielo nocturno que no es tal. Se trata de un mapa de estrellas muertas»), y está esa manera de contar las muchas dimensiones que esconde la realidad. El estímulo de la incertidumbre. Es literatura del siglo XXI. Es auténtico arte en movimiento. Fernández Mallo tira del hilo de unas vidas y hace que la madeja siempre dé mas de sí. Hay una mayor voluntad por narrar, por enlazar historias más allá de una colección de hermosas postales. Está el poeta, pero se cubre más con la capa del novelista. De Google Earth y sus localizaciones a Kakfa. ¿Acaso no es Google Earth kafkiano? ¿Qué habría escrito Franz de YouTube? Está una vez más (como en sus Nocillas) la marca de agua del autor: el poder de las imágenes, segundos congelados que se vuelven eternos, los sentimientos que se tornan turbios o que son transparentes, como el tiempo transparente. Un libro de Fernández Mallo es una experiencia. Se habla de cultura y de lonchas de queso. ¿No es la cultura una loncha de queso? Este libro es un artefacto que estalla en las aparatosas manos, en la esponja del corazón y en los rodamientos de las cabezas. Es tan sugerente lo que nos presenta que la mejor sugerencia es que lo lean.

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En el limbo de las imágenes