«Le week end»


Se coló en la cartelera como un intruso. Es un filme raro, de esos a los que casi no se les da el derecho de exhibirse. Es Le week end, una película bien construida y muy bien escrita por Hanif Kureishi. El escritor, hijo de inglesa y pakistaní, ya nos había hecho muchos regalos en literatura. La insuperable Intimidad (increíble cómo describe la sensación de un padre que se va del hogar y se despide de sus hijos al separarse de su mujer). La abigarrada El buda de los suburbios. Kureishi sabe muy bien lo que son los guiones. Lo demostró con Mi hermosa lavandería o con Venus. Pero ahora se supera. Como suele pasar en muchos de sus textos, disecciona las relaciones de pareja. Las somete al ácido del tiempo y las pasa, en este caso, por el óxido de las décadas. Y así es que nos pone a un matrimonio inglés ya mayor que viaja a París en busca de unos recuerdos que ya no existen o que quizá nunca existieron. Los diálogos sostienen un duelo de altura entre marido y mujer. Viendo esta película, uno piensa que igual hay remedio para que en el futuro no echemos tanto en falta a Woody Allen. Están esas frases que nos recuerdan al maestro. Esos golpes terribles de ingenio capaces de destruir a una persona con una definición. Impresionante el discurso del marido en una cena trending cool, donde deshace las vidas que no son más que típicas y tópicas en un brindis por el ruido y la furia.

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«Le week end»