Tanto dolor para qué

Manuel Lago
Manuel Lago EN CONSTRUCCIÓN

OPINIÓN

07 feb 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Mariano Rajoy avisa de que va a continuar con sus reformas en lo que queda de legislatura y los ciudadanos tenemos que ponernos a temblar. Porque lo que el Gobierno llama reformas son en realidad recortes, tijeretazos y hasta hachazos contra la mayoría social. Detrás de la propaganda reformista del Gobierno solo hay derechos cercenados y dolor. Mucho dolor.

Porque lo que llaman reforma laboral no es más que un gravísimo deterioro de los derechos laborales. La reforma de los convenios colectivos es en realidad una devaluación salarial que está empobreciendo a la mayoría de los ciudadanos. La reforma de las pensiones es su congelación con incrementos ridículos y muy por debajo de la inflación. Lo que llaman reforma del desempleo es bajar la cuantía de las prestaciones y dificultar el acceso a las mismas.

La reforma bancaria consistió en meterle miles de millones de euros en el bolsillo de los bancos sin meter en la cárcel a ninguno de los responsables de la estafa. La reforma de la sanidad son los copagos y avanzar de forma acelerada en su privatización. La reforma de la enseñanza es meter la religión y quitar profesores, becas y recursos en la educación publica.

Lo que llaman reforma fiscal es subirles los impuestos a los ciudadanos que ya pagaban, en especial los indirectos, manteniendo el fraude, la ingeniería y la elusión fiscal de los que más tienen. La denominada reforma eléctrica no es más que una patraña por la que los precios, y los beneficios de las 5 grandes empresas del sector, han crecido en España más que en ningún otro país europeo.

La reforma del sistema de protección a la dependencia es ir reduciendo su ámbito de actuación, las personas realmente protegidas, hasta convertirla en un cascarón vacío de contenido. La reforma de las Administraciones públicas no pasó de recortar cientos de miles de empleos públicos y bajarles el sueldo a los que quedaron. La reforma de la justicia se quedó en un brutal aumento de las tasas judiciales que dificultan el acceso a la misma de muchos ciudadanos.

No estamos ante un Gobierno reformador, sino ante un Gobierno depredador. No se modernizó nada, solo se recortó. Pero lo peor es que todo este deterioro en los derechos laborales y sociales, este empobrecimiento generalizado de la sociedad española, este retroceso de varias décadas en nuestro nivel de vida, este enorme dolor, miedo y frustración colectiva, no ha servido para nada. Porque, a pesar de la campaña de propaganda del Gobierno, el resultado en términos macroeconómicos también es un desastre. Desde que Rajoy es el presidente la economía está en recesión con una caída acumulada del PIB próxima al 3 %, se han destruido casi 1,5 millones de empleos, el paro aumentó en 1 millón de personas hasta superar, bajo su Gobierno, los 6 millones de desempleados y la deuda pública, que refleja los desequilibrios en las cuentas públicas, aumentó en 225.000 millones, más que nunca en nuestra historia.

Esta es por lo tanto la pregunta a la que Rajoy tiene que contestar: Tanto dolor ¿para qué?