Reforma ética radical

Ernesto Sánchez Pombo
Ernesto S. Pombo EL REINO DE LA LLUVIA

OPINIÓN

El problema de la corrupción en este país, uno de los más corruptos del mundo, ya no es que exista, que también es grave. Es que la amparamos. Somos muy indulgentes y permisivos con ella. No vaya a ser que nos creemos enemigos. Y la amparamos hasta tal punto que no dudamos en cuestionar el trabajo de la Justicia con tal de defender a aquellos que consideramos amigos.

El descaro es tal que defendemos la corrupción desde el Parlamento, los Gobiernos y los partidos. Estamos en el todo vale. Cuando un presidente defiende a su contable pirata; cuando un partido pone la mano en el fuego por su alcalde o cuando un creador de opinión juega con las intenciones, lo que estamos haciendo es promover a los corruptos. Hacernos el ciego ante los papeles, las grabaciones, las fotografías y las confesiones. Como si no existieran. Y sobre esa base trazar un argumento que lleva a aseverar que lo que nos dicen esos documentos, papeles y grabaciones, son un creativo y original invento de los investigadores.

Es cierto que este país necesita de profundas reformas. Pero la prioritaria es una reforma ética. Radical. Empezando por todos estos complacientes y amparadores. Porque estamos a punto de que nos devoren los escombros y la basura.