No va a ser fácil para los ciudadanos seguir metiendo monedas a las máquinas de la ORA cuando lean algunas de las conversaciones entre los políticos y los gestores de esas empresas de servicios. Ni les será fácil seguir pagando a Hacienda y sufriendo sus rigurosos exámenes mientras no investigue de pies a cabeza a estos políticos y empresas. Ni siquiera es fácil seguir creyendo en el sistema ante este nuevo capítulo de financiación asquerosa de partidos y políticos. Es lógico que muchos piensen que se necesita una limpieza (dimisión) en masa o si no una política de urnas vacías hasta que se legisle un nuevo sistema donde las personas elegidas en listas abiertas manden sobre los partidos, podridos en general, y que transmiten su podredumbre a la Administración.