Nada como un hombre que lideró el reportaje hace décadas con su escritura fresca, casi instantánea, para opinar sobre lo que sucede desde que Internet está aquí y esta profesión parece que muda cada diez décimas de segundo. Tom Wolfe presentó su última novela en Barcelona y aprovechó para reflexionar sobre el periodismo. ¿Qué pasa con el llamado periodismo de toda la vida?: «Que está en un muy mal momento. El periodismo está pasándolo francamente mal. Hemos vuelto a la comunicación tribal. La gente se fía más de los cotilleos, de lo que se dice, que de lo que se escribe. Creen que los periódicos mienten, pero se fían de los blogs. Leer un periódico hoy es la cosa menos cool que existe». Así de contundente fue el razonamiento del hombre de los trajes de novia, de uno de los que hicieron mítica la fórmula del nuevo periodismo. Aunque le llamaron nuevo, lo único que hacían era lo de siempre: contar historias. Igual el camino de salida para la crisis del periodismo no es otro que ese: contar historias. Y contarlas bien, bebiendo de fuentes contrastadas, no interesadas. Ni más ni menos.