Felicidades, Felipe

Fernanda Tabarés
Fernanda Tabarés OTRAS LETRAS

OPINIÓN

Felipe de Borbón y Grecia, nacido el 30 de enero de 1968. El jueves cumplirá 46 años en expectativa laboral de destino. Extraña profesión la de príncipe. Los trabajadores normales aspiran a firmar un contrato indefinido, pero para ellos la indefinición es previa al contrato y su duración depende del estado de los humores del hombre que los engendró. Ese limbo existencial puede prolongarse hasta la fecha misma en la que el resto de los mortales se jubilan, con lo que puede suceder que te toque ponerte a trabajar el mismo día que te administran el primer chute de sintrón. Para los príncipes, la firma del contrato depende de que a su padre los visite la parca, lo que concede a la institución un acento intrínsecamente cruel. El príncipe que aspira a realizarse profesionalmente fabula con la esquela paterna, con lo demoledor que es leer la necrológica de tu estirpe en el diario. Y luego está el tema del amor. El apareamiento de los miembros de esta singular familia se trata en los consejos de ministros, que deben convencer a ciudadanos del siglo XXI de que la identidad del jefe del Estado ha de ser fruto de la combinación aleatoria de un determinado espermatozoide y un determinado óvulo, que mientras se dedican a sus cosas de la reproducción deben abanicarse con la Constitución del 78. Luego está también el tema de lo que viene a ser la familia, o sea, hermanas, cuñados, sobrinos y demás. Ahora, tras comprobar que a pesar de su fuero pueden ser unos chorizos, hay quien pide que la superexcepción que protege al rey de la ley se adecúe a su linaje: se ha comprobado que ver a una infanta ante el juez debilita mucho a institución tan legítima. Cumpleaños feliz, Felipe.