Más sobre libros, el único artefacto que nos hace más libres sin que lo notemos. Les pongo tres ejemplos aberrantes del desinterés por la cultura, castigada con un lacerante y absurdo etiquetado de improductiva. En realidad, son dos ejemplos ya consumados. Y un tercero que es una amenaza real. Empecemos por la amenaza real. En el centro de Londres está el Walburg Institute. Es un templo de la sabiduría que siente el aliento de los especuladores. Su edificio está en el centro de Londres y vuelan sobre su tejado las aves de rapiña. Pero es que en el Walburg Institute está una de las bibliotecas más importantes del mundo (350.000 volúmenes y 400.000 imágenes). Es un templo en materia del renacimiento. De momento gana la cordura y la institución se ha ido salvando. Pero ¿cuánto durará el milagro con los especuladores acechando para quedarse el edificio? ¿Qué les importa a ellos el contenido si solo hablan de números? Los dos desastres consumados sucedieron en Nápoles. La biblioteca del Instituto Italiano per gli Studi Filosofici (300.000 volúmenes) fue empaquetada y trasladada a un depósito en la periferia de la ciudad. La otra joya libresca de la ciudad, la antigua Biblioteca dei Girolamini, fue directamente saqueada y desaparecieron sus textos más relevantes. ¿Para qué aprendemos a leer si solo nos interesa el papel moneda?