¿Dónde se acabará implantando el copago hospitalario? ¿Serán los gallegos casi los únicos que tengan que afrontarlo? ¿Qué tendrá esa medida para que se resistan a ella incluso la mayoría de las comunidades gobernadas por el PP? ¿No será por lo injusta que resulta? ¿Quizá porque el coste de su gestión hará que el ahorro sea mínimo? ¿O tal vez porque el riesgo de que haya enfermos que dejen de tomar su medicación por falta de recursos acabe generando más gasto? ¿Cabe mayor prueba de su inoportunidad que hasta la comunidad de Castilla-La Mancha haya anunciado que asumirá su coste? ¿Apoyará la medida Dolores de Cospedal en los comités del PP y se enfriará su entusiasmo al llegar a Toledo? ¿Tiene sentido seguir insistiendo en implantar un copago tan ampliamente rechazado y que apenas va a generar ahorro?