Los Reyes Magos

Luis Ferrer i Balsebre
Luis Ferrer i Balsebre EL TONEL DE DIÓGENES

OPINIÓN

05 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Eesta noche llegan los Reyes. Crecemos arrullados en una nana de mitos culturales.

A la mayoría de los niños de hoy si les preguntásemos: ¿quiénes son esos y adónde van?, creo que no sabrían responder más allá de a su casa y la de sus abuelos. Es la contradicción de vivir en los grandes relatos y a la vez ignorarlos.

Del Papá Noel solo se que vive en Finlandia porque estuve allí y me enseñaron su casa de Ikea, y que siempre vistió de verde hasta que lo puso de rojo la Coca Cola. Jamás entenderé por qué un tipo así me trae regalos.

Irrumpió en la cripta de la Colegiata de San Isidoro de León un grupo de Erasmus capitaneados por una guía que comenzó a explicar las policromías románicas del techo con diligencia. Narraba decidida las escenas evangélicas hasta que se percató de que la mayoría de la juventud multicultural a la que se dirigía observaba con cara de perplejidad lo que estaba explicando. Pasó a investigar el porqué: ¿Saben lo del gallo después de negarlo tres veces? Silencio. ¿Saben que Judas se ahorcó de un olivo tras su traición? Silencio. Estos, los Reyes Magos? ¿Saben quienes eran, no? Asombro. La misma ignorancia y perplejidad que sentiría yo si me explicaran a Papa Noel pintado en un cómic de piedra del siglo XI. Desconozco su historia.

Los Reyes Magos son mitos nuestros. Son símbolos en número, color, presentes y oficio; cada uno de ellos da para media vida de historias que te ayudan a entender mejor de dónde venimos y hacia dónde vamos. Tienen más derivadas que la simple felicidad de recibir el regalo de un lapón anónimo que viene del polo norte.

Afortunadamente todavía somos más de camello que de renos. Aunque es verdad que últimamente las casas no huelen igual después de una noche de Reyes. Y que el paisaje urbano de decenas de chavales estrenando sus juguetes ha quedado relegado a unos pocos. Deben de ser la Play y demás tecnologías las que han encarcelado gustosamente a tantos jóvenes en su habitación.

Además, los Reyes tienen roscón y en nuestra papilla cultural todo mito que se precie -desde los difuntos hasta la mona de Pascua- debe tener un dulce asociado.

Los Reyes Magos llegan esta noche montados en camellos de fantasía y tradición. Son mitos milenarios que explican mucha de nuestra historia y que luchan contra mitos decenarios importados por las multinacionales. Los Reyes contra Papá Noel, armiños y coronas frente a pijamas y gorros con pompón. Y aún así, están perdiendo protagonismo y nosotros identidad.

Salud y trabajo para todos, porque el Scalextric ya no creo que me lo traigan.