Habemus banco

Andrés Precedo Ledo CRÓNICAS DEL TERRITORIO

OPINIÓN

24 dic 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Nunca estamos conformes con casi nada. A estas alturas parece que lo único que podría contentar a muchos columnistas y políticos hubiera sido volver a las viejas cajas. Y tal vez hubiera sido así, pero para eso no debieran haber gestionado tan mal el negocio. Y por eso, en lugar de reproducir el pasado, teníamos que situarnos ante un nuevo escenario. De un lado nos situamos los que miramos al futuro más favorable, entre los que me cuento, y lo mismo este periódico, que siempre ha sabido atisbar el mejor horizonte para Galicia. A ellos se sumaron los políticos con visión larga y decisión ágil, como el presidente de la Xunta y el propio alcalde de A Coruña. Sin casi hablar cumplieron su papel. Una mención singular merecen Castellano y su equipo. En el otro lado están los del más rancio galleguismo, los nacionalistas dogmáticos, y los que siguen instalados en un mundo teórico que ya pasó.

La cuestión es esta: ¿hemos ganado? Mi respuesta es: mucho. Hemos salido vencedores. Varias razones a favor: Galicia sigue entre las cinco comunidades con entidades financieras sistémicas; el duro oligopolio financiero puede encontrar un escape que no controla y que puede favorecer a los demandantes de crédito, porque el banco es libre dentro de las normas del mercado; los gallegos tienen ahora un banco gallego con capital americano, en el que están representados muchos emigrantes e hijos de emigrantes que hicieron fortuna y que residen en muchos países del enorme continente, sin olvidar el ahorro netamente gallego del Etcheverría. ¿Qué parte del capital es de fuera? ¿Y no ocurre lo mismo con nuestra empresa de telecomunicaciones? ¿Y el Santander no tiene la mitad del capital exterior? ¿Y el BBVA? No podemos seguir pensando en escenarios del pasado, porque nunca encontraremos el camino del futuro. Es lo mismo que pasa con cierto debate rancio y cutre sobre las universidades, los aeropuertos y otros temas que, siendo comunes a todas las regiones europeas, solo aquí son cuestión de debate.

Pero hay aún otra razón: los bancos centrales son empresas tractoras para numerosas actividades de servicios avanzados y especialmente para el desarrollo de las TIC, que necesitan referentes locales fuertes que aporten la base mínima para después extenderse por el mercado global ¿O cómo creen que han hecho las empresas TIC del área metropolitana coruñesa que emplean a más de 5.000 trabajadores de calidad y crecen desde que empezó la crisis? ¿O qué creen que pasaría con el nivel de excelencia alcanzado por las tecnologías de servicios financieros, donde Galicia se codea con Barcelona y Madrid? Son muchas las razones para que veamos al nuevo banco como una enorme oportunidad para que Galicia siga adelante. Por eso, aunque algunos no se enteren, podemos gritar ¡Habemus banco!