Prejuicios y velatorios

Francisco Ríos Álvarez
Francisco Ríos LA MIRADA EN LA LENGUA

OPINIÓN

Un periódico nos anunció hace días que una empresa va a emprender acciones legales para reclamar a un ayuntamiento «daños y prejuicios». La compensación que se exige a quien ha causado un daño suele llamarse daños y perjuicios. Perjuicio es la indemnización que se ha de pagar por un detrimento patrimonial, que se exige a quien lo causa, mientras que prejuicio es la acción y el efecto de prejuzgar, juzgar algo antes del tiempo oportuno o sin tener cabal conocimiento del asunto. Es también la opinión, generalmente desfavorable, que se tiene de algo que se conoce mal (Tiene muchos prejuicios sobre los inmigrantes).

Pero la confusión persiste. Una guía de televisión llegó en su día a anunciar la programación en canal de pago de la serie Daños y prejuicios, protagonizada por Glenn Close, cuyo título original en inglés es Damages, que ha sido traducido por la cadena emisora como Daños y perjuicios. Pero hasta en traducciones de documentos en inglés difundidas por la ONU los perjuicios acaban convertidos en prejuicios. Tampoco es disculpable el error cuando lo cometen tribunales de justicia de algún país de habla española o cuando en el Boletín Oficial del Estado se anuncia un curso sobre «reclamaciones por daños y prejuicios por vía contractual y extracontractual».

Otro caso reciente de confusión de voces parónimas, palabras parecidas en su forma: de una mujer que en una foto aparece rezando por un ilustre difunto -ausente- ante unas velas encendidas se dice que está «al lado de un velatorio».

Ni un grupo de velas ni el soporte donde están son un velatorio (lugar donde se vela a un difunto), aunque en este puede haber velas, circunstancia que se daba más frecuentemente en tiempos pretéritos, bien por falta de luz eléctrica, bien porque los veladores estaban más dispuestos a soportar los vapores de la cera quemada, que a veces servían para cubrir los del cargado ambiente.

Un descuido como el de las velas, en un aula podría provocar un cirio... o un incendio.