Lo que llueve en Galicia

Uxio Labarta
Uxío Labarta CODEX FLORIAE

OPINIÓN

05 dic 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

En Galicia llueve. Y hoy un poco más por la muerte de Fernando Argenta. Director y locutor de Clásicos Populares que nos facilitaba con placer y una sonrisa -acompañado de Araceli González- el camino de vuelta al trabajo para la jornada de tarde. En Galicia llueve. Definitivamente. Por más que un anticiclón extemporáneo de este noviembre nos acompañe.

Llueve y más lo hará si, como me malicio, el Gobierno gallego no resiste y amortiza MeteoGalicia, tal y como le sugiere el presidente Rajoy en esa propuesta de desinstitucionalizar la vida gallega. Quedaremos los gallegos de nuevo expuestos a esperar a Portugal o Francia para que nos informen de corrientes y derivas de cualquier nuevo desastre petrolífero. Dejaremos de saber de vientos, intuidos en su valía, conocidos, bautizados y saludados con respeto por don Álvaro Cunqueiro, y volveremos a las cábalas y adivinas, a las témporas, con el Zaragozano o el Mentireiro verdadeiro.

Llueve en Galicia cuando nuestra actualidad la marcan los interminables cantares de ciego que ocupan audiencia y noticias aquí y más allá del Padornelo y Pedrafita.

Llueve en Galicia cuando frente a la nueva emigración, la despoblación, el envejecimiento y el paro, solo deseamos la suerte del pajarito, la sabiduría adivinatoria individual de Argentinita, y las letras de los cantares de ciego. Cantares de ciego que nos retrotraen a las ferias de Parga, las de los jueves compostelanos de Santa Susana, o las de Monterroso y Betanzos. Cantares de ciego de un sórdido asesinato de una niña en el que los acusados son los padres y del que día a día nos cuentan la opinión de un psiquiatra, sin secreto obligado, el carácter del padre imputado, o cualquier otro morboso aspecto de un dramático suceso. Cantares de ciego, foto simiesca incluida, de un fugado de Vigo -presunto autor de dos asesinatos- sobre sus éxitos pugilísticos allende los mares. Cantares de ciego de una trama extensa, e interminable en el tiempo, de hipotéticas corrupciones y favores en las esferas de los poderes municipales con nombre de franquicia del imperio del sol naciente.

En Galicia llueve, y a pesar de la intensa nómina de excelentes periodistas que poblaron y pueblan medios de comunicación en Galicia y España, los Ondas por ejemplo vienen, además de por el trabajo excelente premiado, de la mano de tragedias como el Cason, el Prestige o Angrois.

La noticia en Galicia, incluso su crónica política y económica, es el desastre, la tragedia, el suceso. Acudan para ello al discurso Galicia necesita esperanza de Santiago Rey, editor de este periódico, en la entrega del Premio Fernández Latorre a la editorial Galaxia. Lean, reflexionen y sientan cómo llueve en Galicia. O la dimensión de nuestro drama.