El sol y Rjukan

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Mengua la hoguera del sol y baja el ánimo. En estos días de menos horas de luz son muchos los que dicen que miran más hacia el suelo, donde hay poco que ver, los que bajan los brazos. Justo hay que tratar de hacer lo contrario. La voluntad es un arma. Pero lo cierto es que en la Universidad de Georgetown estudiaron durante veinte años la influencia de la luz del sol en el ánimo de las personas y constataron la existencia del trastorno afectivo estacional. Personas que padecen síntomas propios de la depresión y cuyos porcentajes aumentan cuanto más al norte y menos luz hay allá donde viven. El uno por ciento que les salía en Florida se les iba a casi el diez cuando se acercaban a Canadá. Lo mejor para tratar el problema es la fototerapia. Exponerse a la luz, dicen los expertos de ese equipo norteamericano. Eso es lo que han hecho los habitantes de Rjukan, un pueblo noruego que no ve el sol de septiembre a marzo. Está entre montañas y no hay manera. Pero ellos han buscado su método de fototerapia. Colocaron en lo alto tres espejos de 17 metros cuadrados para vivir un momento único: al fin el sol reflejado en el pueblo. Los espejos están orientados para desviar la luz a la plaza del pueblo. Y así celebran esos momentos como una fiesta. El hombre cuando quiere siempre encuentra el atajo. La voluntad es el arma.