Rescoldos de la guerra fría

Yashmina Shawki
Yashmina Shawki CUARTO CRECIENTE

OPINIÓN

Tras la Segunda Guerra Mundial la lucha por la hegemonía mundial entre Estados Unidos y la URSS se saldaría con décadas de enfrentamientos, en la llamada guerra fría, que acabaría con la caída del muro de Berlín en 1989 y el inicio del fin del imperio soviético.

Si en los primeros años de la Rusia postsoviética, bajo la dirección de Gorbachov y Yeltsin, parecía que el país se encaminaba hacia una democracia real, lo cierto es que con la llegada del exmiembro de la KGB Putin el desarrollo económico no ha ido acompañado de una liberalización política e ideológica real, sino todo lo contrario. No solo ha silenciado voces críticas o de sus rivales políticos, sino que mantiene una dura represión en Chechenia para evitar su independencia y ha lanzado una gruesa soga a la vecina Ucrania para impedir que esta se acerque a la Unión Europea. Ucrania es la exrepública soviética más importante no solo por su tamaño y mercado, sino también por su ubicación geográfica Para Rusia resulta clave asegurar esta frontera para frenar el avance de la influencia de la UE en lo que considera parte de su esfera de poder. Por eso, las actuales protestas en Ucrania no solo versan sobre la carta económica y la rivalidad entre los partidarios del presidente Yanukóvich y la opositora Timoshenko, sino sobre la recuperación de tiempos pretéritos ya no enmascarados con el manto imperial o el pensamiento estalinista. Rescoldos de una guerra fría apagada en falso y que aún encenderá muchas hogueras.