Cuanto más se bebe, más sed entra

Xose Carlos Caneiro
Xosé Carlos Caneiro EL EQUILIBRISTA

OPINIÓN

En la reciente historia de España pocas veces, quizá ninguna, nos hemos sentido más ingenuos los ingenuos ciudadanos. Cuando sabemos que por la mínima, pagamos, llega el caso Nóos, Iñaki y Cristina, Cristina e Iñaki -tanto monta monta tanto- y este fango donde se rebozan las más altas dignidades de este país ineficiente, como decía Gil de Biedma. Cuando asumimos aquello de que Hacienda somos todos, Iñaki se salta las reglas y con ritmo hortera nos coloca en el disparadero de la humillación.

Ser honrado no es rentable. Cuando conocemos por los informes policiales (Grupo de Delincuencia Económica de la Policía Judicial) que la infanta y su consorte pagaron más de seis mil euros por servicios de coaching y setecientos por unas clases de salsa y merengue, comprendemos la ridiculez que se cierne sobre el humus de Hispania. Es difícil caer más bajo. Porque de este caso lo que en realidad perturba es que todos pensamos que no lo necesitaban.

No precisaban saltarse las normas. Ella y él podrían disponer de cuanto deseasen. Levantar el teléfono, llamar, pedir, y todo se les concedería. Pero prefirieron jugar con cartas marcadas, sucias. Quizá porque la impunidad y la ambición muchas veces van unidas. Quizá porque «la riqueza nos influye como el agua del mar: cuanto más se bebe, más sed entra». Lo escribió Schopenhauer. Imagino que Iñaki y la infanta no lo han leído.